La Unidad es Vida total, completa, indivisible, siempre presente. Toda la Vida, a pesar de tener distintas formas y figuras, es una.
El ego es la ilusión de la separación que nos hace creer que existe una distinción entre lo que está adentro y afuera, entre nosotros y los demás. El ego es un marco de hábitos, miedos, juicios y prejuicios que los llamamos personalidad o carácter y que nos aprisiona e impide alcanzar la realización de nuestra naturaleza verdadera.
Cuando miramos a nuestras vidas con la luz de la conciencia, nos damos cuenta que todos somos Uno, nos damos cuenta que no hay separación entre nosotros y el mundo, y que la gente que hemos conocido en nuestras vidas no son más que una proyección de nosotros mismos, tanto como nosotros somos la de ellos, y en cierta manera, cada uno refleja una parte nuestra: nuestra luz y nuestra sombra.
Cuando juzgas a alguien, te juzgas a ti mismo. Cuando odias a alguien, te odias a ti mismo. Cuando amas a alguien, te amas a ti mismo. Esta es la clave más importante para llegar a la Unidad. Nadie te traicionaría, humillaría o heriría si primero no te has traicionado, humillado o herido a ti mismo.
Nuestros pensamientos y emociones son poderosos e infalibles campos de energía que atraen energías complementarias. Así es como co-creamos cada momento en nuestras vidas.
Otra gente, en el rol de nuestros espejos, no son ni buenos ni malos, ni tienen razón o no, están más allá de todo fallo y simplemente reflejan lo que proyectamos en ellos.
También, el dolor que nos causan nuestros espejos es un regalo que debemos aceptar con agradecimiento, un regalo de amor que nos da la oportunidad de observar y sentir nuestras heridas emocionales para superarlas.
Si aprendemos a observar a otros como espejos para entender quién somos, nos hacemos más conscientes de nuestras cicatrices y las creencias o pensamientos que nos limitan mediante los cuales co-creamos nuestras vidas.
Si por ejemplo nuestra cicatriz viene de una cuestión de abandono, co-creamos, por medio del pensamiento o creencia que nos limita, que “todos aquellos que me amen, van tarde o temprano a dejarme”, luego continuamos atrayendo gente y situaciones que nos hacen pasar por abandono, hasta que llega el momento que el abandono ya no nos da miedo.
En la Unidad no hay víctimas ni perseguidores, solo hay vínculos de amor entre almas antes de su encarnación. Hay amor con el fin de amar.
En la próxima vida, te haré sufrir, seré el espejo de tus miedos, pero también seré tu instrumento para despertarte. Acuérdate cuando llegue el momento: cuanto más rápido recuerdes nuestro pacto de amor, menos experimentarás sufrimiento”.
Y cuando el reflejo, que en cuanto espejo, cada uno de nosotros emana se limpie de cada miedo y pensamiento que nos limita, finalmente nos convertiremos en íntegros y puros espejos de luz.

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