Cuando reconocemos que nosotros como individuos somos parte de la Unidad, sentimos alegría. Cuando, sin embargo, nos identificamos con el ego, nos separamos de la Unidad y sentimos dualidad y sufrimiento.

Superar el ego es quitar la raíz del problema. Sentimientos de dolor, preocupación, vergüenza o sentimientos de culpa (síntomas infinitos del ego) son la consecuencia de la única matriz: la ilusión de dualidad que es el juicio.
El pensamiento es inherentemente dualidad y juicio: cada concepto es entendido por nuestra mente solo cuando lo comparamos con su opuesto. El significado de “salud”, por ejemplo, se entiende solo si se compara con el significado de “enfermedad”. El significado de “justicia” solo puede entenderse cuando se compara con el de “injusticia”.
Cuando hay conciencia de la Unidad, todo simplemente es. La luz no es lo opuesto de la oscuridad: la luz simplemente es luz. El amor no es lo opuesto del odio: el amor simplemente es. La vida no es lo opuesto de la muerte: la vida simplemente es. La Unidad no es lo opuesto de la dualidad: la Unidad simplemente es.
No podemos abarcar la Unidad, lo Absoluto, por medio de la mente. Solo podemos tener un entendimiento relativo: todo lo que conocemos por medio de la mente es solo la ilusión de la separación.

Cuando nos juzgamos a nosotros mismos y a otras personas, nos olvidamos que somos una parte indivisible de la Unidad, y que entonces así, sufrimos constantemente por la ilusión de separación.
Cuando el juicio nos separa de la Unidad, solo la aceptación total e incondicional (de nosotros mismos y de otras personas) nos pueden reunir con la Unidad, y así podemos formar parte del flujo de la vida y la conciencia universal del Amor.
Sin el juicio, el ego muere y se lleva con él toda la carga del sufrimiento que nos pesa en nuestras vidas. Y entonces empezamos a amarnos incondicionalmente a nosotros mismos y a otras personas.
Solo cuando dejamos de juzgar podemos realmente amar.Cuando nuestras mentes se aquietan y dejan de juzgar, es en ese momento que finalmente logramos descansar en la gloria infinita de la Unidad.

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