DSC_0064El sentimiento de culpa es una de las trampas más poderosas del ego para mantenernos pegados al pasado, al miedo y al sufrimiento. La sensación de culpa surge cuando nos juzgamos a nosotros mismos y a otras personas: es la consecuencia directa e inevitable del juicio.
Nosotros somos los jueces más implacables de nosotros mismos, nos juzgamos continuamente y lo que es más, proyectamos en nosotros mismos lo que creemos que es la opinión de los demás. El juicio siempre trae con sí mismo una sensación de culpa.

La sensación de culpa es el obstáculo más poderoso en el cumplimiento de quién somos: nos convertimos en nuestros propios peores enemigos. Nuestros intentos de llenarnos fallan por culpa de nuestros sentimientos autodestructivos de culpa y como resultado nos sentimos que no merecemos nada o que no somos suficiente.
Cuando estamos felices, nos sentimos culpables, como si nuestra felicidad fuera un insulto a aquellos que sufren. Cuando recibimos amor y atención, nos sentimos culpables e incómodos, porque sentimos que no lo merecemos.

Cuando no hay juicio, no hay culpa ni pecado, entonces el ego desaparece y todo vuelve a pertenecerle a la Unidad. Y entonces finalmente tenemos el coraje de ser nosotros mismos, de alcanzar lo que queremos y de ser felices.

Advertisements