perdonEl pasado continúa viviendo dentro de nosotros y, a pesar que tratamos de liberarnos de él, el sufrimiento del pasado continúa haciendo eco dentro de nosotros y nos provoca nuevo sufrimiento.
Solo el perdón puede liberarnos del pasado y dejar ir nuestras ataduras, abriendo nuestros corazones al paraíso del agradecimiento. Pero para hacer esto, primero debemos limpiar nuestra memoria (a nivel celular) del enojo y del resentimiento que la ilusión de la separación ha impreso en nuestras células.
Limpiar nuestra memoria celular significa que perdonamos, definitivamente y desde lo más profundo del corazón, a aquellos que nos han lastimado, desilusionado o abandonado, comenzando por las memorias más antiguas (aquellas de la niñez), hasta las heridas más recientes.
Perdonar a otras personas, para perdonarnos a nosotros mismos, porque otros en sus roles como espejos, no han sido más que una herramienta de nuestra falta de amor a nosotros mismos, falta de reconocimiento, y falta de respeto a nosotros mismos.

De la perspectiva de la Unidad, perdonamos al ver que somos co-creadores de nuestro propio sufrimiento. “Te perdono. Has sido mi espejo por medio del cual pude entender que tan poco me amaba a mi mismo/a. Ahora entiendo que lo hiciste por amor y te agradezco profundamente. Gracias a ti he podido ver mis heridas y ahora las puedo observar, reconocer y curar”.
No puede haber vencimiento verdadero del ego sin el perdón en la Unidad. “Ahora te puedo dejar ir, puedo perdonarte y perdonarme a mí mismo/a. Te bendigo y te agradezco. Ahora que te he liberado/a, también me he liberado/a a mí mismo/a”.
El acto del perdón desata cada uno y todos nuestros nudos. Solo el amor y el agradecimiento pueden liberarnos.

( tomado del capítulo 1.5 de nuestro libro “Somos Ángeles Humanos”, a la venta en Amazon, Barnes and Noble, Apple iBookstore, Kobo y Sony Reader Store.)

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